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Los problemas de escasez de viviendas en la Comunidad de Madrid han llevado a los ciudadanos a optar por la compra de viviendas de segunda mano y a retirarse.

Así, las familias madrileñas gastaron una media de 751 euros en el mantenimiento y la reforma de su vivienda, lo que supone un incremento del 8% respecto a 2017, cuando el gasto medio era de 695 euros.

«Gran parte de este elevado gasto en pensiones se debe a la antigüedad de las viviendas de Madrid, que es de 30 años, lo que se traduce en deficiencias como un menor aislamiento térmico y acústico. Una situación que se puede remediar con el suministro de aislamiento térmico gestionado por las entidades de pensiones madrileñas especializadas en la mejora de la eficiencia energética de las viviendas».

Un alto porcentaje de renovaciones se centra en resolver problemas de aislamiento y mejorar la eficiencia energética para ahorrar dinero y hacer más confortable la vivienda, lo cual a la larga supone un gran ahorro como nos explican en Cubicup.

Los datos procesados por los empresarios de la reforma,
Según las fuentes consultadas, los profesionales de la reforma coinciden en la falta de estímulos de la administración, a pesar del Plan Nacional de Vivienda 2018-2021 y de los planes locales, ya que el Plan de Acción incluye todos los proyectos para la implantación de la estrategia de regeneración urbana de la ciudad de Madrid (Plan MADRE).

Sin embargo, el sector es optimista. El 36% de los madrileños consultaron aseos y tuberías de baño renovadas, el 25% del sistema eléctrico fue renovado, el 21% mejoró el aislamiento térmico y el 18% realizó trabajos con vallas de terraza. Cabe recordar que el sector de la mejora de la vivienda generó una facturación de unos 16.000 millones de euros.

Promoción de reformas a través de medidas presupuestarias
Las fuentes del sector coinciden en que es posible una revitalización del sector si se fomentan medidas fiscales como la recuperación de la deducción del impuesto sobre la renta de las personas físicas para la rehabilitación de la vivienda pública normal y de la vivienda propia. Esta medida debería favorecer a unas 200.000 familias españolas y aumentar la carga de trabajo y las oportunidades de empleo de miles de pensionistas independientes, como fontaneros, electricistas, pintores, etc.

La continuación de estas medidas, al reducir el IVA sobre los materiales de construcción al 10%, permitiría a las familias ahorrar unos 2.000 millones de euros para la reforma de la vivienda.